Mesa de Debate sobre la fotografía en La historia gesto importantes conclusiones en el MBA

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Ana Karina Santos.  ¿Existen requisitos para considerar la fotografía documental como obra histórica en si misma?, este fue el tema central de la mesa de debate llevada a cabo el pasado 26 de mayo en los espacios del Museo Nacional de Bellas Artes, en el marco de la jornada de clausura de la expo “Carabobo: La escala de la Historia”, del fotógrafo documental Rodrigo Benavides.

El evento contó con los ponentes de lujo  Félix Hernández curador de la Galería de Arte Nacional  y crítico de arte, la estudiosa de la imagen y profesora de la UCV Itala Scotto Domínguez, la investigadora y critica de fotografía María Teresa Boulton y el fotógrafo e investigador y creador de la muestra Rodrigo Benavides, una jornada cierre del seminario  Conciencia e Imaginario Nacional que forma parte del proyecto 2021 Carabobo La Escala de la Historia, muestra exhibida en la sala 1 del MBA desde junio de 2021 y que culminó el domingo 29 de mayo de 2022, para darle vida a Interesantes posturas, análisis históricos sobre el arte  la fotografía, con el contextualizar este fenómeno que ya tiene dos siglos. “Así como el arte y la fotografía se han nutrido, la pintura y la fotografía han sido muy cercanas”, señaló Benavides.

La pregunta generadora de debate fue la existencia de requisitos para considerar la fotografía documental como obra histórica en sí misma, “ese fue el motivo que nos convocó a los cuatro expertos que en una dinámica didáctica, rica en contenido e interesantes proyecciones, dejó fluir el verbo para sentar las bases para una nueva mirada sobre la importancia de la fotografía como recurso histórico”.

El fotógrafo documentalista reveló qué: “Se trató de una sesión muy concurrida por el interés que suscita en el público la dinamina de la fotografía en estos tiempos tan vertiginosos y por eso propuse el tema como fotógrafo documental pienso que este recurso debe ser tomado en cuenta a la hora de historiar con la fotografía.

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Surge la postura que sostiene que la fotografía en sí misma no puede ser historia porque es una representación de ella, una cosa es lo que sucede y otra lo que queda impreso en un formato digital, pero ciertamente esto es debatible ya que hay formas de considerar la fotografía como un recurso, como fuente principal o exiliar que ha servido incluso para ilustrar.  

“Como fotógrafo considero que hay elementos que han podido contribuir a comprender un poco más esa complejidad propia de la historia en sí misma, y se conoce precisamente por textos escritos por historiador académicos, la pequeña tesis que lleve a esa mesa de debate es que la fotografía como el Porteñazo de Héctor Rondón,  presente en un intento del golpe de estado en Puerto Cabello en 1963, captó esa famosa imagen de un cura rescatando un soldado herido,  esa foto circuló por el mundo y ganó el Pulitzer y el Worldpress, en todo caso esa foto la podría colocar como referente sobre una balanza para saber si esa foto con todo lo que comunica dice más que cualquier crónica que se ha escrito sobre aquellos hechos, de qué manera han quedado mejor representadas es el análisis de lo que sucede, la visión de quienes asumimos ejercicio pensamos que habría imágenes que tendrán un carácter tan valioso como un buen libro de historia sobre un hecho determinado”, refirió  Rodrigo Benavides. 

Benavides destacó la introducción realizada sobre la Historia, imagen, la cultura, el arte y su relación directa e indirecta usando como ejemplos dos cuadros emblemáticos como lo son La Firma del Acta de la Independencia uno de Juan Lovera y uno de Tovar y Tovar, señalando que. “lo cierto es que, Lovera si estuvo presente durante la firma del Acta de Independencia, mientas que Tovar y Tovar no, haciendo referencia a la escuela de Los Anales que abrió el terreno para la aproximación a la historia, luego María Teresa Boutlon manifestó que la fotografía es una representación de la historia, pero no la historia en si misma.

“Itala Scoto se sintió en Carabobo sus percepciones, la modalidad que ella llama clio y que se corresponde con esta dinámica de la mente que analiza y percibe y enfoca, nutrió la experiencia aún más cuando leyó una carta conmovedora de uno de sus parientes, un patriota que escribió una carta en 1820, describiendo como era el escenario de la Venezuela de aquellos años en los llanos orientales como Valle La Pascua, El Chaparro, Guanape e incluso partes de Miranda, una carta  interesantísima porque de una forma también está describiendo la antesala para la Batalla de Carabobo, en la situación de esa carta describe como muchos venezolanos rompían relaciones con los españoles, incluso con todo aquel que tuviera afinidad con el ejercito realista, texto absolutamente revelador y descriptivo de ese momento tan particular.

Vale destacar que la mesa contó además con la presentación de varias fotografías tomadas en diversas épocas “a propósito de poderme ver a mi mismo como un cronista, más cerca de la historia, arrimar  la fotografía al ámbito de la historia como recurso primario, o fuente primaria o como obra histórica con el valor que en si misma pueda tener algún libro escrito por algún historiador, con el mismo derecho que tiene un historiador de narrar su visión, un fotógrafo  puede aspirar a que una fotografía o un grupo de fotos temáticas puedan constituirse con el mismo valor que un libro escrito por un historiador, cuando se hace de manera consciente, que posea el valor de fuente primaria y no auxiliar como ha sido relegada en la mayoría de los casos en Venezuela”, apuntó Benavides.

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